En Cuba la historia del Kung Fú se remonta al siglo XIX,
pues los primeros guerreros chinos llegaron como
prisioneros en la época de la colonia. Eran miembros de la
gran rebelión de los Tai Ping que estuvo a punto de
derrocar completamente a al dinastía Ching. Ya a comienzos
del siglo XX se fundan las escuelas que concentraron a la
mayoría de los maestros del Barrio Chino de La Habana: la
Chen Bu Jag Yu Wei, y la escuela perteneciente a la
sociedad Min Chi Tong.
Maestros como Wong Key, Lei Tchoy, Lei Bu por Jag Yu Wei y
Emilio Chann por Min Chi Tong se destacaron por sus
grandes habilidades marciales.
No obstante su gran nivel y desarrollo, las artes
marciales chinas se mantuvieron en el estrecho círculo de
los chinos naturales y sus descendientes. Fue solo después
de la década de los sesenta que algunos como Rufino Alay
(antiguo practicante de Jag Yu Wei) comenzaron a enseñar
este arte a los no chinos. También el Maestro Lei Tchoy ya
en los últimos años de su vida legó sus conocimientos a
algunos cubanos.
A mediados de la década de los noventa llega a Cuba el
Maestro Wong Yi Man, y funda la Academia Nam Pai Kung Fú
que se extendió por todo el país y perduró por algunos
años.
Actualmente se conoce en toda la nación un sinnúmero
de estilos tradicionales, fundamentalmente del sur de
china como el Choy Ka Kiin, Hung Ka Kiin, Fat Ka Kiin,
Choy Lei Fat y Wing Chung Kiin; también algunos del norte,
como el Zha Chuan, Si Kua Chuan, Pei Shaolin Chuan y Tai
Chi Chuan. Además se practican las modalidades modernas
del Wu Shu fundamentalmente en La Habana.
Hasta donde tenemos conocimiento existen escuelas de
estos en las provincias de La Habana, Ciudad de la Habana,
Matanzas, Villa Clara, Granma y Santiago de Cuba. Pero a
pesar de todas las indagaciones realizadas, muchos
practicantes y estilos de Kung Fú permanecen aún en el
anonimato, integrando silenciosamente el mosaico de la
cultura marcial que nos legaron los antiguos guerreros
chinos.